Militares de élite en Zacatecas y el poder del general Bravo López
El arribo de cientos de militares de élite a Zacatecas el fin de semana, puso de manifiesto el interés de la presidenta Claudia Sheinbaum por fortalecer la seguridad en esta región, punto estratégico del centro norte de la República y de paso, revela que la “pacificación” de nuestro estado se mantiene muy débil y que es un mito genial.
Automáticamente, con tal decisión, el general Isaac Bravo López, comandante de la undécima Zona Militar, hombre de sólida formación académica, se convierte en uno de los personajes más poderosos de Zacatecas, y cuya estrategia de seguridad deberá pasar invariablemente por su aprobación.
Esa estrategia de seguridad, ante las presiones del gobierno de Donald Trump, está conducida en la nación, hoy, por Omar García Harfuch, con estricta coordinación entre el Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada de México, así como con los gobiernos estatales.
Los últimos golpes a las células criminales en Zacatecas, algunos de los cuales han mostrado la ausencia de la autoridad estatal, tienen el signo de Omar García, realizadas con el apoyo de las Fuerzas Armadas.
Isaac Bravo es un general diplomado de Estado Mayor, con más de 40 años de trayectoria en la milicia, con una licenciatura y maestría en Administración Militar. La formación académica, su experiencia y conocimiento le avalan.
Y fue precisamente Isaac Bravo quien dio la bienvenida, el pasado fin de semana, a 300 oficiales de élite del Ejército Mexicano, procedentes de las Fuerzas Especiales y de las Brigadas de Fusileros Paracaidistas. Es posible que llegue otra cantidad similar en los próximos días, según lo anunciado.
Dichos contingentes militares arriban a Zacatecas coincidentemente con el desafiante acto de secuestro por horas de tres oficiales de la Guardia Nacional, por grupos delincuenciales, en el tramo de carretera Jerez-Tepetongo. Posteriormente fueron liberados.
Este acontecimiento se da igualmente a escasos 15 días del encarnizado enfrentamiento entre elementos de seguridad y criminales, en Villanueva, que dejó como saldo 14 muertos, evento violento en el que por primera vez en la historia de Zacatecas se utilizó un helicóptero black hawk, instrumento de guerra de exterminio del adversario, que provocó horror e incertidumbre en la población.
La llegada de los militares de élite se efectúa a tres meses de que fuera desmantelado en la comunidad El Carrizalillo, Valparaíso, un mega narcolaboratorio, para el procesamiento de millones de dosis de drogas ilícitas. A la fecha, puede ser considerado éste el más grande aseguramiento en la época de la presidenta Sheinbaum.
El recuento de hechos no es nada optimista: en este primer semestre de 2025 se han registrado en el estado más de 30 hechos violentos de alto impacto, en promedio cinco por mes, entre los que destacan ejecuciones, asesinatos, masacres, explosiones de coches bomba en la zona conurbada y donde, por otra parte, no se puede soslayar la comisión brutal del delito de desaparición forzada de personas, que afecta a muchas familias de innumerables municipios zacatecanos.
Todos estos acontecimientos cuestionan la narrativa oficial de que se ha consolidado “la pacificación de Zacatecas”, cuando falta mucho por hacer, para restablecer el tejido social y recuperar los niveles de crecimiento, bienestar, justicia y desarrollo en bien de los zacatecanos.
El Ejército y Zacatecas
El Ejército Mexicano, con más de 270 mil efectivos en el país, según datos oficiales, ha tenido en Zacatecas, a través de su historia, una presencia emblemática.
Nadie puede olvidar que las columnas del Instituto Armado moderno fueron construidas, en parte, por algunos generales de origen zacatecano, entre los que destaca Joaquín Amaro Domínguez (1889/1952).
De la época de la Posrevolución a la fecha, Zacatecas ha aportado tres secretarios de la Defensa: Enrique Estrada, Joaquín Amaro y Matías Ramos Santos.
El objetivo de la milicia
Los militares que llegaron al estado tienen como finalidad, según se anunció, reforzar el Estado de Derecho, fortalecer las acciones de vigilancia, propiciar la contención de los delitos e inducir la recuperación de espacios públicos. Ojalá se concrete.
Lo inequívoco es que la violencia que experimenta Zacatecas, bien podría impactar en la sucesión del poder 2027 y definir su rumbo.
