ZACATECAS. Este domingo, en el día de la Sagrada Familia de Jesús, María y José, se cerró la puerta jubilar de la esperanza. En la homilía, el obispo de la diócesis de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló, reflexionó sobre el año transcurrido como “un tiempo especial de gracia”.
Expuso que 2025 fue un periodo de indulgencia, perdón y misericordia para seguir experimentando el amor a dios, a la familia, al prójimo y, de manera especial, a la gente más necesitada, desde enfermos, presos y personas que están o viven solas, y hasta a quienes han perdido el sentido de la vida.
“Esperamos que estos meses y cada uno de estos días hayan llegado a nosotros cargados de gracia, que esto se convierta hoy en acción de gracias”, resaltó.
En su mensaje de cierre de año, el obispo recordó que 2025 fue especial por “ser un año jubilar en la vivencia de nuestra fe, en el que el papa Francisco indicó que era un tiempo especial de gracia, oportunidad y crecimiento en la caridad”.
Reconoció que ha sido un año rico en iniciativas, peregrinaciones y manifestaciones tanto de fe como de esperanza; no obstante, cuestionó: “¿Hemos afinado nuestra esperanza? ¿Hemos profundizado sobre nuestro caminar y nuestro destino final?”
Ante el término de este 2025, Sigifredo Barceló sugirió ser agradecidos y pedir tanto perdón por las negligencias cometidas como la gracia de seguir en el camino de la fe.



