Sembrando miedo terrenal
Vamos entendiendo. Primero, nos interesa conocer la opinión de los profesionales que se dedican al análisis de la conducta humana sobre la violencia, quienes nos describe lo siguiente: “Violencia en el ser humano es un fenómeno complejo que implica el uso intencional de la fuerza física o el poder, ya sea real o como amenaza, contra uno mismo, otra persona, grupo o comunidad. Se manifiesta de diversas formas, incluyendo la violencia física, psicológica, sexual y verbal, causando o teniendo una alta probabilidad de causar daños psicológicos, lesiones, muerte o privaciones”.
Podemos entenderlo por la forma en que maneja al otrora país más poderoso del mundo, Estados Unidos. Trump, con la edad, ha dejado de tener una mentalidad clara en sus acciones; está disciplinado a conductas deshonestas desde su niñez.
Nos extrañaba su conducta desde su primera candidatura, mucho más esos arrebatos en contra de migrantes y mexicanos, al llamarnos narcos y señalar que “cuando México nos manda gente, no nos mandan a los mejores. Nos mandan gente con un montón de problemas, que nos traen drogas, crimen, violadores…”.
O: “No quiero nada con México más que construir un muro impenetrable y que dejen de estafar a Estados Unidos”, dijo en su primera campaña presidencial.
En su segundo periodo gubernamental, nos sorprendió la victoria tan dispar entre él y la candidata demócrata. No lo podía creer: con esos arrebatos xenófobos y homófobos, apoyó a un delincuente social con fuertes cargos de defraudaciones fiscales, acoso sexual, ocultamiento de documentos clasificados y su violenta interferencia en las elecciones de 2020.
¿Acaso esa mayoría que votó por él tiene esas características?
La tarea es para los investigadores sociales. AActualmente existen varios estudios sobre el comportamiento de la sociedad norteamericana, resultado de su historia marcada por la esclavitud, el segregacionismo, el exterminio de poblaciones indígenas y los conflictos raciales. Las élites que se han ido conformando en los últimos 250 años se caracterizan por ser blancas, anglosajonas y protestantes (WASP, por sus siglas en inglés). El objetivo es dar a conocer las raíces del comportamiento supremacista y racista que demuestran los que consideran que son diferentes a ellos (José Luis Pozo Fajarnés).
La vida de Donald Trump se remonta a esos antepasados migrantes que llegaron a Estados Unidos en busca de oportunidades y riqueza, como su abuelo alemán, Friedrich Trump, que emigró desde Kallstadt, Alemania, en 1869, en pleno auge de la fiebre del oro.
Con visión empresarial, el abuelo empezó con la construcción de hoteles y restaurantes en los caminos que seguían los migrantes hacia Alaska en busca de oro, y esta actividad pasó a su dinastía hasta llegar al padre de Donald Trump. Fred Trump, padre de Donald, tomó las riendas de los negocios que le había dejado su progenitor y los expandió considerablemente.
Donald Trump tuvo una orientación social digna de mentalidades arias, con su característico odio hacia la población afroamericana e indígena, a tal grado de que recibió apercibimientos por no permitirles arrendar viviendas de su propiedad.
En 1973, la empresa familiar Trump Management Inc. enfrentó la demanda histórica del Departamento de Justicia de Estados Unidos por discriminar a inquilinos negros. Donald Trump, que entonces era presidente de la empresa, y su padre, Fred Trump, fueron denunciados. El caso se resolvió con un acuerdo que no implicaba una admisión de culpa.
Según su biografía, engañó hábilmente al personal de los gobiernos de finales de los ochenta y principios de los noventa con entidades creadas por Fred Trump. Donald Trump recibió al menos 413 millones de dólares de su padre, según el New York Times. La investigación periodística, basada en más de 200 documentos, sostiene que Fred Trump dejó un total de más de 1 mil millones de dólares a sus hijos.
Los registros fiscales sugieren que Donald y sus hermanos pagaron 5.2 millones de dólares en impuestos sobre esa fortuna, una cantidad muy inferior a los 550 millones que supuestamente deberían haber abonado.
La vida de Donald Trump se basa en fraudes, racismo y acusaciones por delitos sexuales a menores, junto a Jeffrey Epstein.
La riqueza y los genes perversos son peligrosos, sobre todo para una nación que posee armamento muy peligroso con el que se podría iniciar la destrucción del planeta.
La historia de los nuevos y violentos sucesos continuará.
No necesitamos vallas. Seguir el humanismo mexicano, es demostrar que no se necesitan vallas para una transformación pacifista como se expresó con Claudia Sheinbaum y el multitudinario mitin del sábado.
