Durante abril, que acaba de terminar, en la Administración Desconcentrada de Servicios al Contribuyente de Zacatecas “1” se vivieron innumerables situaciones que reflejan una ausencia de cultura contributiva o civismo fiscal mínimo. Muchos contribuyentes aún tienen ideas o experiencias de determinados trámites que ya quedaron atrás. Lo fiscal es personalísimo y tiene mucho impacto en nuestros bolsillos. Aprenda y verá cosas positivas
En esta cuarta y última colaboración vinculada a la declaración anual de personas físicas (que realizamos principalmente las personas asalariadas de este país), quiero cerrar con algunas reflexiones o consideraciones para que, eventualmente, Usted pueda tomarlas en cuenta y analizar su situación impositiva de cara al futuro.
Primero, lo fiscal en este país no es fácil. Ciertamente el marco jurídico tributario es amplio y nos es bastante ajeno, aunado a que por distintas circunstancias nos parece algo que no forma parte de la vida ordinaria o bien, que nos es difícil de digerir.
Muchas generaciones parecen haber evolucionado teniendo una idea negativa respecto a la autoridad fiscal y solamente enfocada a lo que son las obligaciones tributarias de acuerdo con las normas, pero soy de los que piensa que ahora debemos cambiar absolutamente el enfoque para pasar de una idea de pasividad fiscal a una de actividad fiscal consciente, para ejercer también nuestros derechos en la materia.
Pero si no nos involucramos poquito, difícilmente estaremos en la condición óptima para ser beneficiarios de todo aquello que la norma establece. Debemos empezar por algo y ese inicio debe ser quitarnos de la mente la idea de que no podemos asimilar las normas con facilidad.
En segundo lugar, nuestro lenguaje económico ordinario debe cambiar para darle cabida al concepto de deducciones personales, para que podamos conocer y valorar todos aquellos gastos que, aunque no lo parecen, pueden considerarse ordinarios y conocer los alcances de la formalidad al hacerlos.
Facturar todo aquello que la norma considera como un beneficio fiscal para las personas físicas es un deber ser y el detalle de esto requiere, invariablemente, que nos podamos acercar por nosotros mismos, invertir algo de tiempo y esfuerzo para auto capacitarnos y aprovechar la información que la autoridad tributaria pone a nuestra disposición para que transitemos en el terreno de lo fiscal con mayor facilidad.
En tercer lugar, debemos entender el factor del tiempo. Hoy en día deberíamos empezar a concientizarnos respecto de todo aquello que en estos momentos ya debemos estar haciendo de cara al mes de abril de 2027, para que cumplamos con la obligación fiscal y/o aprovechemos los beneficios de una declaración.
Revisar nuestro medio de autenticación (e.firma/firma electrónica o la Contraseña del SAT), estar al pendiente de la información que se vierte en los visores que tiene el SAT para los contribuyentes (particularmente los de nómina del trabajador y el de deducciones personales) para que podamos estar en tiempo de corregir determinada información que a la postre impacta en nuestra declaración, principalmente por la vía de los ingresos, y enfocarnos en la información oficial que en distintos momentos va compartiendo la autoridad es casi casi una obligación diaria.
En cuarto lugar, hay que prepararnos con algo de tiempo y no dejar las cosas al final, porque nos confiamos en que podremos hacer tal o cual trámite en determinado momento y son muchos los ejemplos de que ese cálculo es erróneo y no coincide con la realidad.
En consecuencia, “dejamos todo para el último momento” y nos apartamos de considerar la importancia de tener documentos en orden, haber aprovechado las facilidades que otorga la autoridad o bien, no delegar el realizar tal o cual proceso para vivir la experiencia de hacer las cosas por uno mismo para conocerlas, entenderlas y, posiblemente, darte cuenta que puedes ser autosuficiente.
En quinto y último lugar, la recomendación es leer. Sí, leer todo aquello que implica un trámite o servicio, ya sea de manera presencial o a través de un medio electrónico. Desde el lado de la autoridad hemos visto en muchas ocasiones que el contribuyente, en un afán de descuido o bien, por mecanizar algunas cosas, no procesa con claridad la información que se le presenta, lo que conlleva a que no haga bien las cosas y tenga complicaciones al momento de pretender resolver alguna situación fiscal. Leer en algún momento con cierto detenimiento le ahorrará muchos dolores de cabeza, créame.
Finalmente, déjeme compartirle lo siguiente: durante abril, que acaba de terminar, en la Administración Desconcentrada de Servicios al Contribuyente de Zacatecas “1” se vivieron innumerables situaciones que reflejan una ausencia de cultura contributiva o civismo fiscal mínimo.
Muchos (¡muchísimos!) contribuyentes aún tienen ideas o experiencias de determinados trámites que ya quedaron atrás. La evolución en la manera de atención de la autoridad al contribuyente ha rebasado por mucho el interés del ciudadano de tener miramiento y cuidado respecto de su situación tributaria. Y en esto, estimado contribuyente, no hay vuelta de hoja: tenemos que hacer el esfuerzo por entender lo que nos implica y procurar hacerlo por nosotros mismos. Infórmese, edúquese.
A la postre verá que valdrá mucho la pena. Lo fiscal es personalísimo y tiene mucho impacto en nuestros bolsillos. Aprenda y verá cosas positivas.
*Doctor en Ciencias Políticas y Sociales con orientación en Administración Pública, UNAM
Facebook: PonchoRealLópez
COLUMNA: ASUNTOS PÚBLICOS
TÍTULO: Sobre la Declaración Anual de Personas Físicas ante el SAT IV
AUTOR: ALFONSO CARLOS DEL REAL LÓPEZ
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