El diagnóstico “Zacatecas Soñado”, desarrollado por la Unidad de Vinculación de la FGJE, revela que la seguridad pública debe trascender la vigilancia policial para convertirse en un ejercicio de diseño participativo y preventivo. Al consultar a una muestra de 1 mil 841 niños y niñas en municipios como Zacatecas, Guadalupe, Jerez y Morelos, se descubrió que las infancias actúan como “auditores cotidianos” con una precisión diagnóstica capaz de señalar las fallas más profundas del tejido social. Un dato alarmante es que el 49% de los menores omiten la presencia de personas en sus representaciones del entorno, lo que evidencia un aislamiento social donde el espacio público se percibe como un lugar de tránsito o peligro y no de convivencia.
La discusión sobre la seguridad pública en Zacatecas suele quedar atrapada en la frialdad de las estadísticas criminales o en la descripción de operativos reactivos. Sin embargo, existe una veta de esperanza y estrategia técnica que nace desde un lugar inesperado: las aulas de las escuelas primarias. A través del trabajo de la Unidad de Vinculación de la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE), se ha puesto en marcha un diagnóstico denominado «Zacatecas Soñado», el cual nos ofrece una lección fundamental: es importante leer los territorios y los contextos a través de la mirada de nuestras infancias.
Este ejercicio trasciende la labor tradicional de la Fiscalía. Al entrar a las escuelas de los polígonos con mayores factores de riesgo, la institución ha convertido a niñas y niños en verdaderos auditores sociales. Es un reconocimiento de que ellos son los expertos genuinos de su territorio; un niño que camina diariamente hacia su centro escolar posee una sensibilidad diagnóstica que detecta el bache, la luminaria fundida o el terreno baldío que se ha convertido en amenaza.
Al analizar sus dibujos y relatos, la autoridad no solo encuentra trazos infantiles, sino un mapeo preciso de las fallas en nuestro tejido social y urbano que los adultos hemos aprendido a ignorar por costumbre o por miedo.
Los hallazgos de esta labor son tan reveladores como urgentes. El dato de que prácticamente la mitad de los infantes consultados omiten la presencia de personas en sus representaciones del entorno es un síntoma inequívoco de un vacío social profundo.
Esta “ausencia de comunidad” en el imaginario infantil refleja una realidad donde el espacio público ha dejado de ser un lugar de encuentro para convertirse en una zona de riesgo o aislamiento. Cuando el miedo confina a las familias al interior de sus hogares, el tejido social se desgarra, dejando el terreno fértil para la penetración de conductas antisociales. El diagnóstico nos advierte que no podemos aspirar a la paz si no recuperamos la presencia humana en nuestras calles.
Ante este panorama, la propuesta de la FGJE se apoya en la metodología científica conocida como CPTED (Prevención del Delito mediante el Diseño Ambiental). La tesis es poderosa: la arquitectura de nuestra ciudad influye directamente en la incidencia delictiva. Bajo este enfoque, la seguridad sostenible no se limita a patrullajes, sino que exige una infraestructura preventiva basada en las necesidades dictadas por los propios niños.
Recuperar parques, mejorar la iluminación peatonal y eliminar los puntos ciegos en los trayectos escolares son intervenciones que instalan a la comunidad como dueña de su espacio. Se trata de una inteligencia social aplicada que dicta que, si diseñamos entornos habitables para la infancia, por consecuencia directa estaremos creando ciudades hostiles para la delincuencia.
Finalmente, este esfuerzo pedagógico y técnico nos recuerda que la recreación y el deporte no son accesorios, sino refugios vitales contra la violencia. El propósito último del “Zacatecas Soñado” es que cada intervención en el entorno físico sirva para restaurar la confianza y el sentido de pertenencia.
Al involucrar a padres de familia, maestros y autoridades en la transformación de una cancha o de un parque, se genera una apropiación comunitaria que actúa como el escudo más eficaz contra el reclutamiento delictivo. Escuchar a la niñez no es un acto de condescendencia, sino una necesidad de seguridad nacional; es el camino para que el diseño de nuestras ciudades coincida, por fin, con la esperanza de quienes habrán de heredarlas.
*Columna Colectiva de la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE)
**Director General de Desarrollo y Evaluación
COLUMNA: JUSTICIA ABIERTA*
TÍTULO: Zacatecas Soñado: La Seguridad que se Construye en el Aula
AUTOR: Armando García Neri**
